jueves, 11 de febrero de 2010

Los Mixtecos y Zapotecas



Los Mixtecos

Por las investigaciones arqueológicas sabemos que existieron aldeas en sitios como Monte Negro y Etlatongo, y en Yucuita en la Mixteca Alta, hacia el año 1500 a.C. hasta el 500 a.C.

Para este periodo establecieron contactos con otros grupos no sólo a través del intercambio de productos, también de modelos tecnológicos y artísticos, que pueden observarse en los estilos y formas que comparten con las culturas desarrolladas en lugares tan alejados como la cuenca de México, la zona de Puebla y el Valle de Oaxaca.

Las aldeas mixtecas tuvieron también un patrón de asentamiento basado en unidades habitacionales que congregaron a varias familias nucleares, cuya economía estaba basada en la agricultura. El desarrollo de técnicas para el almacenaje de alimentos propició el incremento de clases y tipos de objetos de cerámica, así como construcciones en pozos subterráneos.

Yucuita es otro de los asentamientos importantes de este periodo, quizá subordinado a Yucuñadahui a 5 km. de él. Se localiza en el Valle de Nochixtlán sobre una loma plana y alargada y para el año 200 a.C. había alcanzado un tamaño de población de varios miles de habitantes.

Los primeros centros urbanos mixtecos eran pequeños, con una población de entre 500 a 3,000 habitantes. A diferencia de lo que sucedió en los valles centrales de Oaxaca, en la Mixteca no hubo el predominio de una ciudad por largos períodos como en el caso de Monte Albán, ni se alcanzó el tamaño y densidad de población de ésta.

Las comunidades mixtecas mantenían una competencia constante, sus nexos y alianzas eran temporales e inestables, con conflictos por el poder y el prestigio. Los centros urbanos también servían para congregar a la población en los días de mercado y como centro de reunión con otros grupos vecinos.

En estos sitios predominan las grandes plataformas y los juegos de pelota. Para este periodo existe ya una presencia clara de escritura por medio de glifos y representaciones trabajadas en piedra y en cerámica, tanto de figuras y lugares específicos, como de fechas calendáricas.

En cuanto a la organización social se nota una diferencia en estatus sociales, de acuerdo con los distintos tipos de vivienda y objetos encontrados en ellas, característicos de las tumbas y de sus ofrendas que ciertamente variaban de acuerdo al rango social del individuo.

Para la siguiente etapa, a la que podemos denominar la de los señoríos, cacicazgos y reinos, la sociedad se encuentra ya estratificada en varios grupos fundamentales: los señores gobernantes y principales; los macehuales o comuneros con tierras propias, campesinos sin tierras y los esclavos; este fenómeno no sólo ocurre en la Mixteca, lo mismo sucede en la mayor parte de la región oaxaqueña.

En la Mixteca Alta el sitio más importante para el periodo Postclásico (750 a 1521 d.C.) fue Tilantongo, al que se denominaba como Nuu Tnoo Huahui Andehui, Templo del Cielo, reino del famoso dirigente Ocho Venado Garra de Tigre. Otros señoríos importantes fueron Yanhuitlán y Apoala.

Uno de los rasgos sobresalientes de esta etapa es el alto grado de desarrollo artístico y tecnológico alcanzado por los mixtecos; bellos objetos de cerámica policroma, figuras y herramientas de obsidiana confeccionados con gran calidad, grabados hechos en hueso con representaciones tipo códice, ornamentos de oro, plata, turquesa, jade, concha y algo que destaca de manera significativa: los manuscritos pictográficos o códices de gran valor estético e invaluables, sobre todo, por el contenido histórico y religioso que se desprende de ellos.

Este periodo fue de gran movilidad demográfica, debido a diversos factores, entre los que merece una mención especial la llegada de los aztecas hacia el año 1250 d.C., y las incursiones e invasiones mexicas que ocurrieron dos siglos más tarde. Algunos grupos mixtecos invadieron a su vez el Valle de Oaxaca, conquistaron Zaachila y establecieron un señorío en Cuilapan.

La Mixteca se encontraba dividida en una red de señoríos constituidos por cada uno de los pueblos y sus comarcas aledañas. Algunos estaban agrupados en una serie de provincias mientras otros permanecían independientes.

Entre los más grandes se pueden citar a Coixtlahuaca, Tilantongo, Tlaxiaco y Tututepec. A estos señoríos se les denominaba también reinos y tenían sus sedes en las ciudades más importantes de ese momento.

De acuerdo a diferentes fuentes etnohistóricas, Tututepec fue el reino más poderoso de la Mixteca de la Costa. Se extendía en más de 200 km. a lo largo del litoral del Pacífico, desde el actual estado de Guerrero hasta el puerto de Huatulco.

Ejerció dominio sobre varios pueblos cuya composición étnica era contrastante como fueron los amuzgos, los mexicas y los zapotecos. A la cabeza de cada pueblo estaba un cacique que había heredado el poder como máxima autoridad.




Los Zapotecos


Las aldeas de esta época (1300 a 900 a.C.) contaban entre ocho y diez unidades domésticas. Los cálculos demográficos se han efectuado a partir del tamaño de las viviendas y del total de objetos localizados.

El asentamiento más grande de la etapa aldeana fue San José Mogote, en el Valle de Etla. Los vestigios más antiguos de este sitio datan del año 1500 a.C.; para este lapso podemos distinguir ya una diferenciación social, a partir de la presencia de una serie de artículos suntuarios.

Monte AlbánMonte Albán, sin duda la ciudad más grande e importante de los zapotecas y de mayor extensión en esta área de Mesoamérica, fue diseñada sobre el plano tabajado de una montaña, a 400 m. sobre el nivel del Valle, lo que hace evidente, desde un punto de vista estratégico, el interés que tuvieron sus constructores en manifestar su poderío.

Las primeras construcciones en Monte Albán corresponden a la fecha 500-100 a.C., periodo conocido como Monte Albán I. Su crecimiento posterior fue vertiginoso y ya para el siguiente periodo (Monte Albán II, 100 a.C.-250 d.C.), la ciudad se extendió sobre una área de 4 m² alrededor de la Gran Plaza, centro religioso administrativo del lugar. No todos los edificios fueron construidos al mismo tiempo, el trazo de la plaza y el Edificio de los Danzantes, son del periodo I, pero la mayoría de los otros corresponden al periodo III (250-800 d.C.).

La Plaza, de forma rectangular, orientada sobre el eje norte-sur, la delimitan basamentos sobre los que se construyeron los templos y las residencias, dando origen a un conjunto de aspecto imponente. Los templos fueron levantados utilizando muros de adobe sobre cimientos de piedra; aplicaron pintura sobre la cubierta de estuco en las paredes. Los techos, que eran planos, se sostenían sobre morillos de madera apoyados en los muros.

Algunos de los edificios que rodean esta plaza presentan tableros y taludes, elementos decorativos de influencia teotihuacana. En la esquina noreste de la Plaza, con una orientación norte-sur se localiza el Juego de Pelota y cercano a la Tumba 105 en la parte noreste del sitio podemos observar otro más.

Las instalaciones civiles y en las áreas habitacionales se distribuían sobre terrazas en las laderas fuera del conjunto central ubicado en la parte más alta de la montaña.

Las unidades habitacionales, además de la vivienda propiamente dicha, comprendían una pequeña huerta, un pozo para almacenamiento del agua y espacios para talleres artesanales. Aun cuando había diversas variantes, las unidades guardaban, en términos generales, un patrón constructivo que cosistía en un patio central, alrededor del cual se levantaban los cuartos.

La costumbre que tenían de enterrar a sus muertos en tumbas, de un significado especial, es uno de los componentes de los usos culturales del mundo zapoteca que más ha llamado la atención. Los tipos de tumbas y las formas de éstas es muy diversa, al igual que el número en que se agrupan. Las hay sencillas, que consisten en fosas excavadas bajo el piso de los cuartos sin ninguna construcción aparente, hasta las tumbas can fachadas de diseño complejo y con bajorrelieves en jambas y dinteles; integrados por un vestíbulo y varias cámaras. Algunas tumbas tienen las paredes decoradas con murales policromos, que muestran escenas de la vida cotidiana y de ceremonias rituales, como ocurre en las tumbas 104 y 105.

Otras, no tan majestuosas en su construcción como las anteriores, han maravillado al mundo por su contenido, como fue el caso de la tumba 7. En realidad se trata de un palacio zapoteca reutilizado posteriormente por mixtecos, que deciden depositar a sus ancestros en este lugar sagrado. Para ello levantan parte del techo de la tumba, sacan los restos que se encontraban allí para después colocar sobre el piso, los esqueletos de nueve individuos acompañados de una gran cantidad de objetos finamente elaborados en oro, plata, jade y turquesa entre otros.

Alrededor del año 800 d.C., Monte Albán dejó de crecer, cesaron las nuevas construcciones y el mantenimiento de los grandes edificios, el sitio se eclipsó de manera paulatina. Las últimas excavaciones arqueológicas realizadas en el sitio, indican que un buen número de casas siguieron habitadas al menos hasta la época Monte Albán V (1325-1521 d.C.).

La caída de Monte Albán permitió que otras ciudades ya existentes, se fortalecieran, y que surgieran otras nuevas. Las ciudades vecinas en la época de Monte Albán IV y V no alcanzaron un control total sobre los valles. Se mantuvieron con cierta autonomía y crearon alianzas por medio de matrimonios y con la actividad comercial, cuando fue conveniente. Se abrió un periodo de gran inestabilidad social y política. Los sitios más importantes de aquel momento fueron los de Mitla, Huijazoo, Lambityeco y Zaachila.

En el periodo Monte Albán V se expande el militarismo en el Valle de Oaxaca, de la misma forma que estaba sucediendo en otros lugares de Mesoamérica. Llegan al Valle los mexicas, que incursionaron de manera permanente en la zona y conquistaron las ciudades más importantes como Zaachila, Cuilapan y Mitla. Sin embargo, sólo fue un dominio temporal. Poco antes, habían arribado grupos procedentes de la Mixteca, enfrascándose en continuas luchas por el dominio de las tierras de cultivo y el control de los tributos. Los mixtecos lograron dominar en cierto momento y crearon un centro político en Cuilapan.

Es en esta etapa cuando Mitla se consolidó como centro religioso rector del Valle. Ciudad situada en el Valle de Tlacolula, la cual destaca por la decoración de sus edificios en base a mosaicos de piedra que resultan en diseños de gran belleza y armonía.

Es un asentamiento disperso con construcciones en donde se aprovecharon las pequeñas elevaciones del terreno, utilizando basamentos bajos. Predominan dentro del sitio los palacios con patios centrales y cuartos dispuestos a los lados, bajo su planta sus habitantes construyeron tumbas que dejan ver diseños arquitectónicos muy elaborados, compuestos por varios recintos y decoradas, también con tableros y grecas en las paredes.